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Era tan evidente y simple -como lo es todo cuando aún no ha sido descubierto- desde el comienzo, sólo al amar de verdad se pierde la perspectiva que no te deja dormir. Sólo así uno está a salvo de sí mismo y del mundo entero. Quizás la pérdida de la perspectiva, ese deseado descanso, no es más que la ganancia de otra más pesada e incomprensible. |